Energías limpias, océanos sanos y clima protegido

El clima de la Tierra ha cambiado a lo largo de la historia. En los últimos 650.000 años ha habido siete ciclos de avance y retroceso de los glaciares, y el abrupto final de la última edad de hielo hace unos 11.700 años marcó el comienzo de la era climática moderna y de la civilización humana. Por lo tanto la mayoría de estos cambios climáticos se atribuyen a variaciones muy pequeñas en la órbita de la Tierra que cambian la cantidad de energía solar que recibe nuestro planeta.

El océano ha absorbido gran parte de este aumento de calor y los 100 metros superiores del océano muestran un calentamiento de más de 0,33ºC desde 1969. De esta forma, la Tierra almacena el 90% de la energía extra en el océano.

Lago Baikal, Rusia, es el lago de agua dulce más grande del mundo, se encuentra en Siberia y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
El agua tiene una gran capacidad calorífica

El agua resiste los cambios de temperatura, se calienta y se enfría lentamente. Esto significa que, hasta ahora, el océano de la Tierra ha podido absorber y retener la mayor parte del calor de la atmósfera terrestre.

Según wwf, “El mar Mediterráneo está sufriendo de manera muy directa el impacto del cambio climático y se calienta un 20% más rápido que la media mundial. Al menos 1.000 especies invasoras han aparecido desde zonas más cálidas al Mediterráneo desplazando a las autóctonas y destruyendo hábitats importantes”.

Principales problemas

A medida que el océano se calienta, se expande y aumenta el nivel del mar, por ejemplo, en el siglo pasado esto ya representó un tercio del aumento de aproximadamente 20 centímetros del nivel del mar. 

El agua liberada por el derretimiento de las capas de hielo terrestres contribuye con los otros dos tercios del aumento del nivel del mar. Sin embargo, la tasa de las dos últimas décadas es casi el doble que la del siglo pasado y se acelera ligeramente cada año.

Foto del resultado del calentamiento global y la contaminación de los mares.
Evidencias reveladoras

Los núcleos de hielo extraídos de los glaciares de Groenlandia, la Antártida y las montañas tropicales muestran que el clima de la Tierra responde a los cambios en los niveles de gases de efecto invernadero. 

Por otro lado, también encontramos pruebas antiguas en anillos de árboles, sedimentos oceánicos, arrecifes de coral y capas de rocas sedimentarias. Estas evidencias antiguas, o paleoclima, revelan que el calentamiento actual está ocurriendo aproximadamente diez veces más rápido que la tasa promedio de calentamiento de recuperación de la era de hielo.

Una esperanza de futuro

Hace diez años escuchábamos las palabras “cambio climático” y poníamos los ojos en blanco. Ahora parece que estamos empezando a escuchar, pero no lo suficientemente rápido. El problema con los humanos es que negamos, negamos y nos asustamos. 

Pero si miramos hacia adelante, confiando en que seremos capaces de tomar las decisiones necesarias y hacer lo posible contra la crisis ambiental, podemos contar con la experiencia de empresas y humanos comprometidos con las energía renovables, como TerraSolari para asesorarnos en el proceso. 

Lo más importante, es que no olvidemos que la energía renovable se considera un paso necesario hacia el desarrollo energético sostenible. La cantidad de electricidad producida con energías verdes nos ayuda a reducir el uso de combustibles fósiles como carbón, gas o petróleo, al mismo tiempo que cuidamos de nuestra tierra y nuestros mares. 

Como dice Eric Banel, presidente de Ocean & Climate Platform “Debemos compartir nuestra experiencia, nuestro conocimiento y nuestra capacidad de acción para ser aún más fuertes y eficientes en la protección de nuestro océano”.

Y desde casa o desde tu empresa también puedes sumarte a la acción. Para ello TerraSolari tiene las mejores soluciones de energía verde, para ti.